A la par,
luego de la existencia,
maniatado en un sorbo,
no ejecutar
el desmoronarse de las horas
en la silla,
o saber que mis ojos se van
rodando hacia la puerta.
Y armar ese esqueleto de silencio,
y desnudar
y en ese filo,
vociferando, ronco
de muerte y de saliva,
sin un tesoro,
o con el tiempo impreciso,
calcarme en algún agujero
y cavar
y tirar mi risa agraviante,
como un ardor
que vigila
cómo se carcome el universo...
luego de la existencia,
maniatado en un sorbo,
no ejecutar
el desmoronarse de las horas
en la silla,
o saber que mis ojos se van
rodando hacia la puerta.
Y armar ese esqueleto de silencio,
y desnudar
y en ese filo,
vociferando, ronco
de muerte y de saliva,
sin un tesoro,
o con el tiempo impreciso,
calcarme en algún agujero
y cavar
y tirar mi risa agraviante,
como un ardor
que vigila
cómo se carcome el universo...
