la tumba de los prismas

Nombre: leinad
Ubicación: Santiago del Estero, Argentina

31 diciembre 2005

Cúlmine 1

Toco con el límite de tu cuerpo mi cuerpo;
ya toda ceniza es bifurcación,
la gloria un péndulo sin ropaje.
No vale, estar en ti es la mentira de tenerlo todo,
flota mi mano y se lleva ti,
y tu cabello, prófugo, da vueltas
como para fundar tu orgasmo.
Doblas banderas y espejismos,
y dejas en las sombras
el himen abreviado.
Crecen en ti alfileres y lagunas,
y ojos que masturban al deseo.

La iniciación es el único semáforo.

Se acumula mi miembro en tu vacío,
son entradas las urnas y los parques,
cada indicio remite a una muerte y a un embate;
quizás la tumba legue su apuesta
cuando en las lápidas inscribamos pubis.
¡Animal!, el aire abre tu boca
como si allí se albergara un pudor.
En donde te halles mirarás el suelo,
agradecida, y tendrás las manos y las rodillas
como fuertes, hasta que tu gemido sea la proyección
o el murmullo de todos los intérvalos,
y escarbes con tu lengua el amanecer,
ya ahogada en el movimiento de flujo y lujo,
y cojas la nieve que asomó en tus labios
como invocada por tus ojos y tus ternuras enfermas,
y lo reticente sea un desvarío póstumo,
y te sabras vencedora de tus gangrenas y tus asombros mínimos.

Yo penetro el ocaso, se contrae, sabe de mí.
Hallo en él algo de ti y de tu goce.
Tu silencio.

29 diciembre 2005

La tarde se ha comido mi mano,
como si así alimentara su corazón.

20 diciembre 2005

No queda nada,
y es tu voz,
pero es pensar en
algo que no espera
ni ha estado.

09 diciembre 2005

Dejé el poema en tu mano,
temí que no estuviese,
y que al acabar este perseguir
ilosurio,
esta cabeza, el rostro, sus puntas,
yo te condenase,
osado y sin descubrimientos,
las cejas guardadas en un camino,
y bendecir la caída,
doblado en las razones inútiles,
y pesada tú,
tu cuerpo sin corpiño,
ni la seda ni el báculo,
en una orilla desmedida,
a metros del sol cansado,
comiéndote los restos de mi sombra,
sola, pisada, dientes en el piso,
ocultando metáforas, siglos, paciencias,
el miércoles que visitaron los astros,
una pandemia, el hartazgo de las ruinas
en mis narices,
tu voluntad con el precio
de la menstruación, del silbido
que te llama a tus letargos,
a bucear entre mis cabellos
en busca de una prolongación,
acabas, resuelves, sumas,
ls mesa oculta tu corona,
los trapos cuelgan de los árboles
simulando hojas, perfumes del inodoro
entre tus manos,
de tu alféizar, del espectáculo
como un ovillo de palabras...
El honor se suena las narices,
no soporto,
debiste tomar el frío para morir,
ya no,
nunca,
respiro el infinito que dejaste
por el infinito de vivir,
ya... vapor, lunes, silencio.